29 de Noviembre de 2016 | 2 min

Brand sense: olor de marca como estrategia de branding

Somos adictos. Lo confesamos: nos gusta el olor a libro nuevo y devoramos las revistas en papel. Entrar en una librería tiene algo de mágico. Rodeados de cientos de libros deseosos de ser hojeados y acogidos en un nuevo hogar. Comprar por Internet nos facilita adquirirlos, pero se pierde este romántico y seductor ritual.

Los olores inducen a una reacción emocional en nuestra mente sin necesidad de un estímulo consciente. Por eso cuando la brisa te planta ante ti un aroma conocido, tu mente te evoca un recuerdo nítido. Aunque alguien te explicase esa experiencia, no la revivirías de la misma manera que con ese olor.

Un perfume conocido, un recuerdo inmediato

El presidente de Starbucks, Howard Schultz, criticó que sus locales hubiesen perdido la esencia a café. ¿Porqué? Pues porque este local simboliza ese tercer espacio entre trabajo y hogar del que hablábamos. Desde que su olor corporativo se diluyó, perdió su primera posición en el informe Brand Keys que ahora comparte con Dunkin’ Donuts. En el marketing, los olores también importan. Y en el branding el sentido olfativo es uno de los menos explotados. Según investigaciones de la Universidad de Rockefeller, las personas recuerdan un 35% de las cosas que huelen ante un 5% de lo que ven.

Imagen, identidad visual, olor corporativo

Disney implantó en su estrategia un inconfundible olor a palomitas en sus parques temáticos. Las marcas de ropa, unas más sutiles que otras, impregnan los locales de ‘su’ perfume. En un mundo plagado de marcas hay que ir más allá para encontrar un punto diferencial y éste puede ser tu olor.