13 de septiembre de 2017 | 2 min

Branding de acción

La planificación estratégica es sinónimo de creación de marca. Es una estrategia global pensada para resaltar los atributos de la marca y diferenciarla del resto a ojos del consumidor.

Hoy en día ya no resulta tan fácil ser llamativo y atractivo para los usuarios como lo era antes. Las nuevas tecnologías han cambiado nuestra manera de actuar y de relacionarnos con las personas y las marcas.

Cuando necesitamos comprar, lo primero que hacemos es buscar en Google. Pocas veces ponemos directamente el nombre de una marca en el buscador, sino que buscamos el nombre del producto en sí y esperamos a que Google nos muestre los mejores resultados, opiniones e imágenes. Esto dificulta el trabajo de los planificadores estratégicos, ya que no sólo se trata de ser la primera marca en la cabeza del consumidor, sino la primera marca en el buscador.

Y ya no hablamos sólo de buscadores. Los asistentes personales como Siri de iPhone también nos ayudan con nuestras búsquedas y cada vez son más sofisticados: nos conocen más y saben qué respuestas son las más adecuadas. Llegará un día en que ellos mismos elegirán por nosotros y poco les importará la marca. Así pues, las compañías tienen que ofrecer algo más.

Branding de acción para generar experiencias.

Como consumidores, nos interesan las experiencias y eso es lo que no pueden codificar ni las máquinas, ni los algoritmos.

Es por eso que el posicionamiento, la personalidad y el tono de voz de la marca deben extenderse a todas sus acciones, eventos, packagings, web o puntos de venta. La marca tiene que ofrecer una conversación bidireccional y generar experiencias para sus consumidores. Tenemos que ir un paso por delante y no sólo comunicar, sino hacer. Hacer uso de los espacios de los que dispone y generar engagement con los usuarios en todos sus puntos de contacto, transmitiendo un mismo mensaje.

Las experiencias no tienen que ser complejas o a gran escala. Lo importante es que el storytelling creado sea relevante para el consumidor y que se complemente. Que sea coherente en todos los canales físicos y digitales de la marca. El objetivo final debe ser que el usuario sea capaz de ver, tocar, escuchar, oler, saborear y sentir la marca.