07 de Diciembre de 2016

Gyotaku y la inmortalización de nuestros actos

Unos años antes de que se fabricara la primera cámara fotográfica, a mediados del año 1800, surgió en Japón una estampación de objetos tridimensionales: el Gyotaku. Su modelo: los peces. Su creencia: retener parte del alma del animal en el papel. Ahora no nos pintamos el cuerpo con tinta de calamar para plasmar lo que somos. Para ello ya están las cámaras, móviles, libretas o redes sociales.

Gyotaku, estampación con tinta japonesa

Vivimos en un mundo forzado a demostrar, obligado a dejar un poso positivo de nuestro paso por él. Pero no es algo nuevo, desde que la humanidad existe relatamos nuestros actos. Y si no, que se lo digan a las paredes de Altamira.

Que hablen, aunque sea mal. No, gracias

Cada persona es una marca. Igual de importante es lo que dicen y cómo lo dicen las empresas que los humanos. Al final, todo lo que hacemos y comunicamos online y offline define cómo somos y cómo nos ven los demás. Se convierten en las características de nuestra marca personal. Por eso es tan importante dejar huella y hacerlo bien. Debemos analizar bien la imagen que estamos dando y mimar las primeras impresiones.