28 de Marzo de 2017 | 2 min

La importancia del naming para crear una marca

Ya han pasado unos meses y empezamos a volver en sí tras conocer las palabras que la RAE había incluido en el diccionario. Lo nuestro nos ha costado porque lo de culamen, almóndiga o asín no tiene nombre. Los jóvenes cada vez pierden más pasión por palabras ricas en significados. Las cambian por impersonales como ‘cosa’, ‘algo’ o corrompen otras tan bonitas sonoramente como albóndiga.

Crear namings es contar historias cortas que conecten y transmitan.

Naming como parte de la identidad de marca. Crear una marca fuerte, empezando por el naming.

A nosotros cada vez nos gusta más descubrir nuevas palabras. La de hoy es ‘berilia’. Hemos abierto un diccionario al azar y hemos topado con esta sustancia aislante de la electricidad. Un juego que nos permite dar rienda suelta a la imaginación. Mucho juego de palabras y conocimiento de ellas necesitamos para contar las historias, crear el storytelling, que hay tras cada naming. Nos hemos vuelto amigos irrefutables del diccionario porque sin él es muy complicado concebir nombres.

De pequeños nos pusieron uno y molesta cuando alguien no se acuerda de él, es demasiado común o nos confunden con otro nombre. A las marcas les pasa lo mismo, pero que dos se llamen igual, no es motivo de sonrisas. Tampoco queremos que sea demasiado complicado o de bien seguro se olvidan de nosotros.

40.000 es la media de empresas que nacen cada año y cada una con su correspondiente nombre. Por eso es importante jugar, jugar y jugar hasta dar con los atributos fonéticos, de significado y de estructuración que cuenten la historia del producto, departamento o marca.

Tipos de namings hay muchos: desde descriptivos hasta acrónimos, neologismos o creados mediante palabras extranjeras.

Que no se nos olvide. Hemos creado algunos tan bonitos como Likids y nos han dado un oro en los Premio Anuaria 2016.

Para nosotros, cada palabra cuenta y, a veces, más que una imagen.