21 de Marzo de 2017 | 4 min

Ir en cabeza no lo es todo: los arquetipos de líderes

Hay líderes y líderes, pero hoy hablamos del buen liderazgo. ¿Cómo deben ser los líderes? Y, sobre todo, cómo no deben ser.

El artículo de Manfred F. R. Kets de Vries publicado en Harvard Business Review nos abre las puertas a su conocimiento. Nos muestra los 8 arquetipos de liderazgo más comunes y nosotros los llevamos a nuestro territorio: las marcas.

El buen liderazgo sólo es posible si nuestro equipo está conformado por personas con diferentes tipos de liderazgo que se complementen.

Arquetipos de Lideres

El estratega

Amante del ajedrez. Tiene gran capacidad y visión estratégica. Proporciona visión, dirección y pensamiento de futuro. Nos traslada fuera de nuestra zona de confort, de lo conocido, para crear nuevas formas de organización y generar crecimiento a largo plazo.

Toyota sería un estratega. La marca japonesa sacó al mercado su primer Prius en 2001 con el que perdieron dinero durante varios años. Aun así, estaban convencidos de que era una apuesta de futuro. Y así fue. Gracias a su lanzamiento, Toyota pasó de ser una marca que construía coches fiables, a ser percibida como tecnológicamente avanzada y respetuosa con el medioambiente.

El catalizador del cambio

Experto en darle la vuelta a la tortilla. Le gusta el desorden para reorganizarlo. Su fuerte es la creación de nuevos planes organizacionales que transforman la empresa desde su interior.

El Volkswagen Beetle junto con la agencia de publicidad DDB se llevan el primer premio. Su campaña ‘Think small’ consiguió cambiar las reglas del juego y convertir un inconveniente en una ventaja: un coche alemán (después de la Segunda Guerra Mundial) y pequeño (todo lo contrario a la tendencia en automóviles norteamericana del momento).

El transactor

Lo suyo son los negocios. Analiza su entorno y tiene gran habilidad para identificar y abordar nuevas oportunidades. Le encanta negociar.

Facebook es el gran transactor. Ha sabido identificar las oportunidades que había en el mercado y generado una gigantesca base de datos. Además, ha sabido negociar para absorber a grandes plataformas como Whatsapp o Instagram que han contribuido a aumentar sus BBDD.

El constructor

Un soñador despierto. Tiene afán por crear cosas nuevas y el talento y determinación para conseguirlo. Es un emprendedor nato.

Airbnb ha roto los paradigmas y ha creado un modelo de negocio completamente nuevo: viajar se convierte en habitar el lugar de destino.

El innovador

El creativo de turno. Posee una gran capacidad para resolver problemas difíciles. No le gusta lo viejo, se centra en encontrar nuevas soluciones e ideas creativas.

Apple fue una marca muy innovadora. Su objetivo era hacer la tecnología más sencilla, más intuitiva y bonita y, aunque fuera complicado, lo consiguió.

El procesador

Amante de los KPI’s (o indicadores clave). Su objetivo es la eficiencia. Se encarga de proporcionar el aceite para engrasar la maquinaria. Es muy bueno creando estructuras y sistemas indispensables para alcanzar los objetivos de la organización.

Hablamos de Google. La marca que ofrece respuesta a todas las preguntas o búsquedas en pocos segundos. Además, proporciona ayuda e información clave con sus herramientas, tales como Google Analytics, Google Awords o Google Alerts.

El entrenador

Animador y guía del equipo. Crea culturas de alto rendimiento. Sabe como sacar lo mejor de cada persona y les ayuda a desarrollar sus puntos fuertes y mejorar en los débiles.

En motivar, Nike es la experta. Su claim ya lo deja claro: ‘Just do it’. La marca es maestra en alentar a todos los deportistas a mejorar, superarse y no rendirse.

El comunicador

Director de escenario. Su fuerte es la comunicación y la persuasión. Tiene un gran impacto en su entorno, es influenciador.

Ikea es un claro ejemplo de buen comunicador. Su comunicación está basada en ‘insights’ de consumidor muy potentes, para conectar con ellos fácilmente. Además, las creatividades suelen ser excepcionales, generando que la gran mayoría de personas ame la marca más allá de sus productos.

Las compañías exitosas son consecuencia de un liderazgo colectivo.