24 de Julio de 2017 | 4 min

En memoria al Bar Manolo

El despertador de María era siempre el más madrugador en aquel pequeño piso de la tercera planta. Aún a oscuras, se vestía y andaba hasta la cocina en silencio para no despertar a su compañero, que aún dormía. Preparaba el desayuno de su hija, guardaba los libros en la mochila y ponía rumbo hacia la escuela sujetando, con su mano cansada, los dedos diminutos de Sara.

María siempre pensaba que el único objetivo de aquel timbre molesto de las ocho era sacudirle los rayos al sol. En lugar de la campanilla escolar, le parecía el rugido de un edificio inmenso e infranqueable, que se alimentaba cada mañana de cabecitas despiertas -en hilera y de una en una- por la puerta principal.

Después empezaba a charlar con sus colegas de fatigas. Julia, que aquel fin de semana tenía comida familiar y una larga lista de la compra por delante, o Mercedes, que presumía de zapatos. Lola tenía algo más interesante que compartir: su visita al Bar Manolo de la calle Lope de Rueda.

“Qué tapas, qué terracita y qué barata la cerveza. Id, id. La mujer de Manolo es un encanto. Se lo comentó un compañero de la oficina a mi marido y pasamos ayer, a ver qué tal. Pues la verdad es que nos ha encantado.” Sin duda alguna, la historia de Lola hacia salivar al resto.

Tres móviles y veinte años más tarde

Hoy la hija de María viaja en AVE de Madrid a Barcelona y, aunque se encuentra rodeada de asientos vacíos, lleva centenares de amigos metidos en el bolsillo. Se merecía una escapada y aquí está, dispuesta a volver un tono más morena, saludar a aquella amiga con la que compartió piso cuando estudiaba en París y comer BIEN. En mayúsculas. Por eso, lo primero que hace al llegar a su hotel es sacar el móvil y buscar en Google ‘Gastrobar’. Un clic y la cena, con su posterior publicación en Instagram, está asegurada.

De cercano a global. Cambio de tendencia generacional.

Cómo han cambiado las cosas

Que ahora el mundo es global e inmediato, ya lo sabemos. Y que atesoramos infinitas posibilidades en un apéndice corporal al que denominamos smartphone, deberíamos saberlo también.

O sino, ya tenemos a Google Trends para recordárnoslo.

El entrañable Bar Manolo de María lo visitó ella y su círculo. Poco más. La mayoría de clientes llegaban recomendados por anteriores comensales o, simplemente, pasaban por delante de aquel maravilloso menú escrito a tiza de forma casual. No se habló del Bar Manolo fuera de Madrid. Fue y es un tesoro de ayer. Local y cercano. Mágico, a su manera.

El gastrobar de la hija de María es más sofisticado, pero también más aleatorio y feroz con sus competidores. Porque gastrobares hay en todas partes y a los gastrobares puede acceder todo el mundo. De hecho, el de Barcelona cumplió con las expectativas de Sara; las ‘reviews’ no mentían. ¡Qué maravilla sentirse ciudadano del mundo! ¿O qué alarmante?

Google Trend y las tendencias globales.

El mundo cambia y sus tendencias también. De manera exponencial y cada vez más evidente, porque nos obsesiona documentar, medir y comparar cualquier tipo de evolución. Es por ello que, pequeñas acciones como la de saborear la propuesta gastronómica del momento, nos hacen ser conscientes de la realidad líquida en la que vivimos.

Y a saber hacia dónde apuntará el gráfico mañana.

Tendencias en auge Gastrobar.