Cuando una ciudad universitaria extrae toda la potencia de su propuesta

La relación con la ciudad como punto de partida

La Universidad de Girona fue fundada oficialmente en 1991, aunque sus orígenes se remontan a 1446. Hoy, la UdG está compuesta por cinco campus y tiene un impacto decisivo en la vida cotidiana del municipio, hasta el punto de ser hoy una ciudad universitaria de referencia.

Afrontamos el desafío de conectar el papel de la universidad con su entorno y ordenar una expresión de la marca que había registrado un crecimiento incremental en los últimos 25 años. Un cambio que debía responder a nuevas necesidades de expresión institucionales, sociales y tecnológicas.

Renovación y reposicionamiento de la marca

El entorno universitario ha registrado una importante transformación a raíz del Espacio Europeo de Educación Superior, un ámbito de organización educativo iniciado en 1999 con el Proceso de Bolonia que armoniza los sistemas universitarios de 48 países (incluyendo los 27 países de la UE junto a Rusia o Turquía). Al mismo tiempo, los cambios demográficos y sociales provocan un replanteamiento de la comunicación de estas instituciones.

El equipo rector de la Universitat de Girona aspiraba a dar respuesta a estos desafíos a través de una actualización profunda de su marca. El proyecto contemplaba inicialmente una auditoría interna y sectorial y la definición de una estrategia de marca.

Desarrollamos un nuevo territorio de marca para el conjunto de la institución a partir de un concepto propio de tiempo. El tiempo es una variable relativa que cobra importancia en ciudades mediterráneas de escala humana; un elemento que habla de cuidado por los detalles y de investigación; una idea que conecta estrechamente con el proyecto vital que implica formar parte de una universidad.

Este hilo conductor refuerza uno de sus principales atributos de la entidad y dirige la comunicación y la actividad con un estilo propio y con unos hechos tangibles. Tiempo no solo es una variable, sino que es una experiencia que puede relacionarse con calidad, experiencia y formas de vivir, aprender, pensar y compartir.

Sobre este territorio de marca el equipo rector consideró necesario renovar la identidad visual y la arquitectura de marca, que no habían sido actualizadas desde los años noventa y que habían sufrido una gran cantidad de adiciones incrementales. Al mismo tiempo, la institución adoptó internamente este territorio para dirigir gran parte de la política de comunicación de la institución en materia de servicio, innovación, transparencia y buen gobierno.

Una imagen conectada a los orígenes

Desde una perspectiva visual aportamos orden y consistencia a la identidad de marca. Establecimos reglas para identificar y comunicar mejor la institución y todo su ecosistema de iniciativas de formación, investigación y transferencia de conocimiento con una solución que protege y concentra el valor de la marca institucional.

Esta nueva arquitectura de marca tiene en cuenta las transformaciones institucionales de la universidad, la imbricación con la ciudad de Girona y con el tejido social y económico, y la evolución tecnológica y social respecto a la comunicación.

La propuesta gráfica se vincula con el escudo fundacional de la institución universitaria con dos águilas y remite a la idea de libro y conocimiento. Esta síntesis visual se despliega de forma austera y elegante en una compleja arquitectura de marca.

A partir del logotipo, dotamos a la UdG de un sistema visual de comunicación que dispone de una sintaxis flexible y consistente. El cromatismo mantiene el azul corporativo, pero acompañado de tonalidades propias de la ciudad de Girona segmentadas por ámbito.

El resultado es una marca capaz de sintetizarse con solvencia en el espacio reducido de un avatar de las redes sociales al mismo tiempo que puede extenderse con reconocimiento a cualquier espacio físico de gran tamaño, tanto físico como digital.