Networking, tarjetas de visita y Poken

Networking es una palabra que se ha puesto de moda, aunque lo único nuevo ese término creado como tal en 1996. Su traducción sería “trabajar en red”, y es un comportamiento que se ha realizado desde siempre, aunque en la actualidad tiene una importancia mayor si cabe. He escuchado varias veces a Rosaura Alastruey afirmar que el networking es una herramienta estratégica potente para el desarrollo profesional y personal. En su opinión,  “el 80% de las ofertas y proyectos interesantes ya se cubre a través de los contactos”.

Por ello, una de las claves es construir y mantener relaciones personales a largo plazo que impliquen un beneficio conjunto para las dos partes. La creciente digitalización de la sociedad explica la aparición de redes sociales profesionales como LinkedIn o Xing, y de herramientas curiosas como Poken, un pequeño dispositivo que reinventa el concepto de tarjeta de visita y le confiere un dimensión digital.

Hace unos días, en el marco de una campaña realizada por Bloguzz, recibí mi propio Poken. Participé en la campaña por una doble intención: conocer cómo es la operativa de Bloguzz (muy interesante y apropiada) y trastear con este gadget que permite gestionar los datos de contacto y redes sociales e intercambiarlos con otras personas, reemplazando las tarjetas de visita de papel.

El modo de funcionar del dispositivo es sencillo: es una especie de memoria USB que se vincula a la página web de Poken, desde donde se crea una tarjeta de visita virtual. Para compartir ese perfil sólo es necesario encontrar a otro usuario que posea un Poken y es tan fácil como juntar las grandes manos de los muñecos y la información se transmite de uno a otro. Si la información se ha transmitido de forma satisfactoria una luz verde indicará el éxito de la operación.

Disponer de una solución digital que permita integrar toda la información personal y almacenarla como una tarjeta de visita es una gran idea. El problema es que necesitas a más gente que posea un Poken para poder intercambiar la información. Si una sola persona posee un Poken pero todos sus contactos importantes no, acaba sin tener ningún sentido. Reconozco que todavía no he podido usarlo, aunque intuyo que la cosa cambiará a corto plazo. En parte, entiendo que la dinámica de esta herramienta será similar a la de los terminales de fax, que no se implantaron en el ámbito doméstico porque nunca hubo suficiente masa crítica de usuarios. Supongo que ese es el riesgo (y el motivo de las campañas promocionales que Poken está realizando estos meses): cada Poken tiene más sentido si el resto de personas también dispone de uno (y al revés).

La idea del Poken proviene de Japón, tal vez por ello consiste en un pequeño muñeco con una mano bastante grande que hace la función de tarjeta de visita. Se prevé que este gadget tendrá una buena acogida entre los adolescentes y usuarios más jóvenes de las redes sociales, tanto por la estética del Poken como por la función que tiene. Me planteo que para el público profesional sería más adecuada otra estética más sobria y vanguardista, que ya está disponible pero que no formaba parte de la campaña. Otra reflexión es acerca de la capacidad de las tarjetas de visita tradicionales de transmitir ciertos valores de marca, un terreno en el que los Poken no entran como analiza Ateneu Popular.

En todo caso, La idea de Poken es muy interesante y refleja cómo las nuevas tecnologías están transformando algunos de los hábitos de relación entre personas.