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Big Data y experiencia en comunicación

Big Data - Comuniza Consultora Creativa

A las personas nos gusta y asusta a la vez el hecho de que las cosas fluyan. Fluyen los hechos, los recuerdos y la vida. Es precisamente el cambio generacional actual, evolutivo y sobre todo conceptual lo que nos interesa.

Nos hemos subido casi sin darnos cuenta a la constante transición. Hemos pasado de lo analógico a lo digital. De lo tangible a lo intangible. Y la comunicación inmediata ha borrado la huella de cualquier otra tipología.

Cambios, cambios y más cambios. Ponemos el foco de atención en la variación y vemos que todo se reduce a información. Los seres humanos necesitamos saber y, además, sin pausa. Trabajamos con incógnitas que nos proponemos resolver a modo de retos. Nos apuntamos a las tendencias para poder sentir la revolución. Y, sin embargo, por muchas cosas que aprendamos en nuestro día a día, pocos son los que a lo largo de nuestra historia han sabido pararse a tiempo para cuestionar la dirección del camino. Saludos, George Orwell. Visionario que con su libro 1984 dictó lo que es hoy nuestra realidad.

La aplicación del cálculo

Sí, hablamos de Big Data. Hablamos del valor de la información en nuestra sociedad y hablamos de ser capaces de ver este valor con perspectiva. Nuestra forma de consumir y acceder a la información ha modificado nuestros comportamientos y concepciones del entorno. Algo a tener muy en cuenta a la hora de dirigirnos a nuestro público.

Vivimos en ciudades cada vez más tecnológicas y nos acercamos a las tan esperadas Smart Cities. Singapur, San Francisco, Londres, Nueva York, Barcelona, Berlín, Chicago, Portland, Tokio y Melbourne lideran el ranking de ciudades inteligentes según Intel y Juniper Research. Google Maps, entre otras marcas, también usa la información a modo de guía. Ahora la misma aplicación te localiza geográficamente y es capaz de adecuar la ruta a tu situación meteorológica, de tráfico y esquivar incidencias imprevistas en tu camino.

Los datos de registro, los datos procedentes de las redes sociales, los datos de la administración y los datos sensoriales son solo la punta del iceberg de la accesibilidad legal existente. Nuestra capacidad de detección, recopilación (Big Data) y uso de datos (Fast Data) aumenta a una velocidad de vértigo, lo que resulta en novedades: vía libre a la interpretación y uso, positivo y negativo, del poder que tenemos en nuestras manos.

Oportunidades de los datos para el branding

El amplio abanico de recursos en desarrollo nos acerca hacia un branding más personalizado y beneficioso para el público. Debemos explotar los beneficios comunes que nos ofrece este tren, apostar por las ventajas de la evolución tecnológica y poner límites responsables a la gestión de la información. Pero por encima de todo, debemos aprender a usar tales magnitudes de ceros y unos en convivencia con nuestro saber acumulado y más tradicional.

Defendemos la importancia del conocimiento y valoramos las oportunidades que nacen de esta nueva era. Tener una visión detallada del cliente facilita mucho la comprensión de la necesidad y permite la personalización del servicio. Lo agradecemos. Pero conformarse con las técnicas actuales nos parece quedarse atrás.

Nos fijamos en todo. Por la calle, en Internet, en nuestro imaginario y a través de nuestros recuerdos. Pensamos que por mucho cálculo que tengamos a nuestro alcance, la diferencia reside en no considerar obsoleto lo pasado. Todo vuelve, todo influye y nosotros queremos promover el trabajo dual entre la experiencia y lo nuevo para obtener una fotografía completa de nuestra realidad.