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BRIC: nuevos mercados para las marcas del sector del lujo

Los países del BRIC son un nuevo mercado para las marcas de lujo

En la economía internacional empiezan a sonar con fuerza las siglas BRIC. Son el conjunto de países que forman Brasil, Rusia, India y China.

Pertenecer a este selecto club no ha pasado desapercibido para las marcas, sobre todo para el segmento de lujo. Los países BRIC responden a cuestiones cuantitativas de expansión de territorio y número de habitantes. Pero, no nos engañemos, la característica principal de esta sociedad es la gran cantidad de recursos naturales que atesoran. Además de, sobre todo, las cifras de su PIB. Sus resultados se traducen en una decisiva influencia en el comercio internacional desde hace años. En otras palabras: si bien llamamos a los BRIC como países emergentes, véase también las futuras potencias económicas del mundo.

El mercado internacional del lujo ha pasado por una de las más graves crisis. Parece olvidado: en el último año experimentó un crecimiento del 15%. Incluso, se pronostica que será un sector que seguirá en auge durante el presente ejercicio. Y en todo esto los países del BRIC tienen mucho que ver. Muchísimo.

El 35% del consumo de marcas y productos de lujo proviene de las demandas realizadas desde Brasil, Rusia, India. Sobre todo de China. Si destacamos uno de los cuatro países como principal consumidor de lujo, esa posición la merece por derecho propio y sin ninguna duda China.

Según uno de los últimos informes que periódicamente elabora la World Luxury Association (WLA), en el primer puesto del ranking de países consumidores de productos y marcas de lujo se encuentra Japón. Las últimas desgracias naturales sucedidas en el país nipón han incrementado una incertidumbre económica que ya existía. Tradicionalmente los EEUU se posicionaban en segunda posición. Pero ya no. Los grandes EEUU han sido desplazados de su casillero por la “nueva” China que crece a un ritmo vertiginoso. Los expertos pronostican que en poco tiempo alcanzará el liderato en el consumo de lujo. De hecho hay estudios que ya sitúan a China en 2015 como principal mercado de lujo mundial. Esto quiere decir que representará nada menos que el 20% de la venta de bienes de lujo.

Que algo está pasando en China es una evidencia, y la gran mayoría de marcas (pertenezcan al mercado del lujo o no) no van a dejar la oportunidad de aprovecharse comercialmente.

Nadie ve a China ya como un país lleno de arrozales y grandes ciudades donde sus habitantes se desplazaban en bicicleta. Muchos lo perciben como un territorio de oportunidades. El sector del lujo ofrece un dato muy significativo: el 45% de los consumidores de lujo en China son jóvenes de entre 18-34 años (obviamente hijos de padres “ricos”). ¡Casi la mitad de los potenciales clientes de marcas de lujo no alcanzan los 35 años en un país dónde la esperanza de vida cada vez aumenta más!

Estoy seguro que este dato no pasa por alto en los departamentos de marketing y comunicación de las grandes marcas de lujo. En un terreno emergente, con un público deseoso de nuevos productos y con poder adquisitivo para complacer sus deseos. Solo hay una pieza que pueda decantar la balanza del triunfo hacia un lado u otro: el poder del mensaje comunicativo.

Pero he aquí dónde no todo vale. A los retos que pueden surgir en un briefing común hay que sumarle el complejo sistema político que mantiene una economía mixta: comunismo político y capitalismo económico. De momento, en Pekín se ha prohibido la publicidad exterior  de productos de lujo y el uso de palabras como real, lujoso o valioso. El objetivo es disminuir la gran diferencia entre ricos y pobres que existe en el país. O, al menos, eso es lo que ha declarado el Gobierno.