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Claves para crear tu memoria anual empresarial

como crear una memoria anual empresarial

La memoria es un elemento clave en nuestro día a día. Sin ella, no conseguiríamos hacer las cosas más básicas del ser humano. Algunos dicen que somos quienes somos porque recordamos. Otros, construyen su presente en función de las memorias que quieran llegar a tener. Una vida sin memoria, ¿sería una vida? Y tu marca… ¿Lo es? ¿Tiene memoria anual empresarial?

Como movimientos cerebrales, cuando accedemos a un recuerdo de marca se activan millones de conexiones. La situación financiera. La situación económica. La transparencia. Lo que hace o puede llegar a hacer tu marca. Todo se queda comprimido, recogido y recordado en la memoria anual empresarial

Pero como todo, no siempre podemos estar al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor. Una marca está en movimiento constante, y digerir todos los datos a lo largo del año puede resultar complicado. Por eso, extraer esa materia prima en reportajes, infografías y entrevistas ayuda a comprender lo que ocurre y estructurar la organización. Como un proyecto editorial corporativo, los datos se alinean a los valores de tu marca.

Saberlo todo en todo momento: aquí nadie está desinformado

La memoria anual empresarial, como impulsos del cerebro a las extremidades, reparte su fuerza en varias funciones. Entre ellas, recopila y da forma a los objetivos de la entidad, la composición de la junta directiva o los logros durante el ejercicio. Fíjate en Coca-Cola. Una empresa gigantesca, internacional y con acciones distintas en todo el globo terráqueo. ¿Cómo controla cualquier desliz? ¿Cómo lanza nuevos productos sin desmarcarse de su estrategia de marca?

La memoria anual empresarial también incluye la valoración del año de cada área, programa o proyecto; las actividades realizadas y la proyección externa. En pocas palabras, sintetiza los datos e indicadores más importantes de la memoria económica. Lo que hacemos bien y por qué lo hacemos bien. Una primera puerta para registrar tus retos de futuro.

Pero las marcas por sí mismas no son el epicentro de la memoria anual empresarial. Un cerebro no puede funcionar solo. Necesita el bombeo del corazón. Los estímulos. Las ideas. Por eso, tus clientes, tus socios y tus empleados también son importantes. Unos públicos que necesitan contenidos adaptados a sus intereses con los que es vital integrar servicios de estrategia, contenidos corporativos, dirección de arte y tecnología. Para todos ellos hay que definir un estilo coherente con cada marca.

Trabajo a medida para cada marca corporativa

La memoria anual empresarial es el documento clave para trasladar la misión, los proyectos culminados, la importancia de la cultura interna y el talento. También el informe financiero y las metas para los ejercicios venideros.

Antes de relatarla hay que encontrar una estructura. Reconfigurar el típico planteamiento, nudo y desenlace en sintonía con la complejidad de la organización. No es necesario que hagas un Proust y su “En busca del tiempo perdido” si eres un negocio local.

El primer paso es analizar el volumen y la tipología de los contenidos para darles orden y consistencia. Elegir el sistema de clasificación y jerarquizar la información sin olvidar los criterios como género, estilo, extensión y formato. Esta fase marca el desarrollo de todo el proyecto de la memoria anual empresarial. El resultado queda resumido en un índice que da sentido a la publicación de tu memoria anual empresarial. Sobre ese alzado empieza el grueso del trabajo editorial. Un trabajo que organiza, diseña y capta la atención a cada giro de página. Un enfoque que hemos aplicado a proyectos como Roca.

Empezar a recopilar tu historia corporativa es empezar a extraer el máximo valor a tu marca. A tu soporte. A tu identidad. Es la historia que define quién eres, qué quieres y hacia dónde vas a través de tus actos. Escríbela bien.