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WhatsApp y la vida social: manual de instrucciones

¿Qué usos se consideran respetuosos? Algunos expertos ven necesarios protocolos sociales para la tecnología

Los objetos y las herramientas tecnológicas vienen siempre con un manual de instrucciones técnico, pero nunca con un protocolo social o cultural que aconseje sobre su uso. Todo el mundo aprende sobre la marcha. Es el método ensayo/error en versión 2.0. A veces, los límites son claros, pero también hay zonas grises y normas difusas. ¿Se tiene que contestar un correo electrónico de trabajo a las 12 de la noche? ¿Se tienen que colgar ecografías de embarazadas en el Facebook? ¿Se puede estar whatsappejant todo el rato mientras se toma una cerveza con un amigo o con la pareja? Expertos en el campo de la comunicación digital expresan sus opiniones personales respecto a la cuestión.

«Hemos renunciado al protocolo cultural en relación con los objetos tecnológicos y el que estamos haciendo es vincular nuestra vida a las capacidades y especificidades técnicas del aparato», lamenta Javier Velilla, socio de la consultoría de comunicación Comuniza. Velilla se queja que, a veces, basura algunas acciones porque son tecnológicamente posibles -como responder un correo de trabajo a medianoche con la smartphone – sin tener en cuenta si son recomendables.

El consultor estratégico de comunicación online Francesc Grau y el profesor de los estudios de artes y humanidades de la UOC Pau Alsina coinciden a decir que las TIC fascinan y por eso muchas veces la gente es laxa con los límites y usos. «Todavía estamos en la etapa de descubrimiento», asegura Grado, y añade: «Estamos narcotitzats por toda esta nueva cultura». Alsina cree que, después de una etapa de «concesión excesiva», se está entrando ahora en otra de un «uso más sensato y menos eufórico». Pero todavía quedan lagunas y los expertos repasan algunas.

El móvil durante la noche

Se tendría que poner un límite a los ‘whatsapps’ a horas intempestivas

Algunas de las preguntas que la gente se plantea son si se tiene que apagar el móvil por la noche o se tiene que estar siempre conectado. Javier Velilla es muy claro: «El aparato se conecta 24 horas 7 días en la semana, pero yo no». Añade que si no separamos el que puede hacer el smartphone del que resulta prudente y aconsejable, «acabamos comportándonos todos como si fuéramos máquinas».

Por su parte, Francesc Grau explica que siempre apaga el smartphone por la noche: «Si desconectas para dormir, tienes que desconectar de todo». Y confiesa que nunca ha automatizado la publicación de tuits en las redes sociales mientras está durmiendo.

El Gran Hermano de Facebook

La intimidad no desaparece, pero sí que se reconfigura

La red de Mark Zuckerberg ha sido un escaparate de imágenes de bebés, fotos en banyador en la playa o instantáneas de las borracheras más sonadas. ¿La gente siente la necesidad de exhibirlo todo? ¿Está desapareciendo la intimidad? El profesor Pau Alsina es categórico: niega que la intimidad desaparezca y cree que «se reconfigura». Alsina recuerda que «el espectacularització de la intimidad y la rotura de las barreras respecto al que es público y privado» no nacen con Facebook, sino que ya se podían ver en las revistas del coro y programas como Grande Hermano. Internet y las redes sociales, opina, solo «aceleran» los procesos de banalización de la intimidad que ya estaban en marcha.

Alsina explica que, a pesar de esta tendencia de exhibir, hay momentos de la intimidad que se siguen conservando. Y también hay personas que han abierto en las redes algunos episodios de la vida cotidiana y, después de ver las repercusiones que han tenido, han decidido no volverlo a hacer. Así, por Alsina, los límites del que se considera íntimo y no «se van moviendo en ambas direcciones: adelante y atrás». Y cada cual posa los suyos.

Hacer ‘phubbing’

La práctica de ignorar alguien por culpa del móvil

En algunos bares y restaurantes ya cuelgan carteles con tono humorístico que instan sus clientes a apagar el móvil y disfrutar de un ocio sin interrupciones. La práctica de ignorar alguien que se tiene delante por el hecho de estar todo el rato pendiente del móvil se denomina phubbing, una palabra formada por las palabras phone (teléfono) y snubbing (ignorar). Algunas personas son especialmente sensibles. ¿Se tiene que apagar siempre el teléfono cuando nos acompaña alguien? ¿Estamos priorizando las máquinas a las personas?

Francesc Grau introduce una puntualización: «El que tenemos en el WhatsApp, a la llamada o al mail es una persona más en aquel espacio-tiempo. Le tenemos que dar la misma importancia que a la persona que tenemos presente. A pesar de que, si hay colisión, yo, particularmente, intento dar prioridad a la persona que tengo presente». Por este consultor, si comes con una única persona, mejor hacerle caso; en cambio, si sois un grupo, se permiten más concesiones para mirar la máquina. Si hay un tema prioritario y urgente de trabajo, Grado encuentra lógica comida con el móvil. En cambio, opina, si «todo es una balsa de óleo, puedes apagar el teléfono móvil».