Cómo adaptar tu negocio a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 ha marcado un nuevo reto para todo tipo de negocio, para grandes, medianas y pequeñas empresas. De estos mismos negocios depende su supervivencia en el corto y medio plazo. Desde 2015, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible marca 169 propósitos y 17 objetivos a alcanzar. La gran pregunta es: ¿cómo las empresas pueden adaptar su negocio a estas peticiones?

Alinear los objetivos con los nuevos ODS

Los 17 nuevos objetivos planteados requieren una reformulación de los propios objetivos de la empresa y una alineación con la estrategia de la marca. Ser el encargado de liderar el nuevo rumbo del negocio requiere mucha responsabilidad. Por este motivo, es normal no saber exactamente cómo gestionar la marca delante de este escenario.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcan un qué, pero no acaban de facilitar el cómo. Es importante considerar que cada territorio se vive un contexto y una cultura diferente, por lo que adaptar la Agenda 2030 pasa por contemplar estas diferencias y matices e integrar en la empresa unas medidas personalizadas con el contexto.

La primera lección antes de empezar a tomar decisiones es evitar en toda regla, el uso de los ODS y las nuevas medidas implementadas por la empresa como promoción o herramienta de marketing para obtener beneficios sin modificar realmente la conducta y la huella que deja la actividad de la empresa en el mundo.

¿Cómo mantener las prioridades de negocio con las prioridades y aspiraciones globales del mundo?

Guía para adaptar bien el negocio para 2030

Múltiples desafíos económicos, sociales y ambientales a los que la sociedad y las marcas deben hacer frente. El camino sostenible es complejo. Esta es una pequeña guía que propone algunos consejos y recomendaciones para conseguirlo.

1. Concienciar y convencer de la rentabilidad de la alineación del negocio a la Agenda 2030: explicar a las personas que toman las decisiones en la organización sobre la rentabilidad y los beneficios que supone adoptar un nuevo enfoque de negocio de desarrollo sostenible.

2. Detectar las áreas de impacto positivo y negativo: para diseñar un plan de acción es necesario detectar en qué ámbitos la empresa impacta positivamente y cuáles son los ámbitos en los que impacta negativamente. Analizar la cadena de valor permite potenciar las áreas de impacto positivo y reducir y reformular las de impacto negativo.

3. Establecer las prioridades estratégicas: el camino sostenible no puede hacerse de golpe porque entonces se hace mal. La empresa ha de seleccionar unas prioridades estratégicas en función de sus recursos, capacidades o aliados. Estas prioridades también se seleccionan según los objetivos de desarrollo sostenible que mejor encajen.

4. Plan de acción o intervención: el diseño del plan de intervención pasa por tener claro los objetivos a seguir, el timing para cumplirlos y la alineación de estos a las prioridades estratégicas de la marca. El enfoque de negocio frente a la Agenda 2030 es diferente en cada empresa. Las necesidades e intereses no son los mismos, por lo tanto, la adecuación con el desarrollo sostenible tampoco.

Transitar hacia el desarrollo sostenible

El verdadero cambio en los negocios y en la gestión de las marcas pasa por entender realmente los causantes de los problemas a los que los 17 ODS intentan dar respuesta. La sostenibilidad no es una palanca que mueve a la empresa cuando es necesario hacia un mejor camino, sino que esta debe ser parte de su ADN y estrategia comercial siempre.

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