la economia creativa

La economía creativa, según J. Howkins

Palabras de
Javier Velilla

Hace unos días Antonio Monerris (Estrategia de Comunicación) me recomendaba el libro John Howkins “The creative economy. How people make money from ideas”. Hasta este fin de semana no he podido echarle un vistazo.

Howkins, que ejerció de periodista durante años y ahora es intelectual sobre la creatividad y la propiedad intelectual, hace un repaso a los diferentes modelos de productos creativos y realiza una propuesta polémica:

“Para utilizar la creatividad hay que determinar, ante todo, el mejor momento de explotar la naturaleza no rival de las ideas y, en segundo lugar, el momento idóneo para hacer valer los derechos de propiedad intelectual, e introducir las ideas en el mercado de la competencia entre productos. Las dos decisiones son el punto central del proceso de gestión en ese ámbito”.

Según Howkins, la gran mayoría de las historias de las grandes compañías mundiales se pueden basar en un modelo: nacieron de ideas de uno o dos individuos (por ejemplo, Google), que proponían una forma diferente de hacer las cosas. Así de sencillo.

Frente a Howkins hay que hacer referencia a autores como Joost Smiers, profesor de Ciencias Políticas del Arte en el Grupo de Investigación y Economía de la Escuela de Arte de Utrecht (Holanda), que afirma en sentido contrario: «con el sistema del ‘copyright’, la historia de la creatividad se detiene». Para Smiers «lo primero es eliminar el sistema de copyright. Éste únicamente beneficia a las grandes empresas culturales y no a los artistas. Sólo un porcentaje muy reducido de los creadores obtiene una cantidad sustancial de dinero a través del copyright».

Por cierto, Smiers acaba de publicar en Gedisa su libro Un mundo sin copyright. En un término medio, tal vez Howkins debería hacer más hincapié en la creatividad colaborativa… especialmente cuando ahora es una de las variables que explican el dinamismo creativo.

Lo que resulta muy interesante de la obra de Howkins es la distinción entre creatividad (la que reside en el individuo y es subjetiva) e innovación (que parte de un grupo y es objetiva). Asegura que estamos en la sociedad de la creatividad (descarta por vacía la palabra información y por academicista no emplea la palabra comunicación), basada en el talento más o menos personal. Por contra, la innovación es, en su opinión, un proceso social. Al respecto, Howkins afirma:

“Tanto las artes como las ciencias se esfuerzan por imaginar (visualizar) y describir (representar) la naturaleza y el significado de la realidad. La diferencia reside en las razones que inducen a ello, en cómo presentan su imaginación al mundo y cómo protegen su valor económico. Por decirlo simple y llanamente, la creatividad es igual en ambos casos, pero los productos creativos son diferentes”.

Por cierto, los ‘empresarios creativos’ son aquellos que tienen cinco atributos: punto de mira, enfoque, buen ojo para los negocios, orgullo y… prisas. Más información, por ejemplo, en Business Week.

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