¿Qué es el pin colores 17 puntos y cómo implementarlo en mi estrategia sostenible?

Desde que en 2015, la Organización de las Naciones Unidas presentó la Agenda 2030 en base al Desarrollo Sostenible. Esta Agenda cuenta con 17 objetivos de desarrollo sostenible que contemplan múltiples problemáticas a resolver, como la pobreza mundial, la generación de sociedades justas y sostenibles, la educación de calidad y la reducción de desigualdades.

Estos requisitos son conocidos como pin colores 17 puntos. Estos implican a los gobiernos y a la ciudadanía, pero sobre todo, a los negocios. El logotipo o el símbolo multicolor de la Agenda 2030 es una llamada al compromiso de España a través de una circunferencia con 17 colores según cada objetivo.

Objetivos de Desarrollo Sostenible

Múltiples representantes políticos o actores, entre otros, lucen el pin colores 17 puntos en sus solapas. Los 17 colores hacen referencia a las 169 metas establecidas en la agenda que abarcan el ámbito económico, ambiental y social.

A través de la web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), existen múltiples objetos como pins, vasos o postales que tienen como objetivo a través de su compra, hacer correr la voz sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Más allá del pin de colores, es importante conocer los mensajes que transmite y cómo las empresas puedan implementarlos en sus estrategias sostenibles.

Estrategia sostenible a través de las 17 tonalidades

El camino hacia la sostenibilidad siempre se ha relacionado con la filosofía de empresa, la ética y el interés para proteger el planeta, pero a día de hoy, todos sabemos la verdad. La sostenibilidad no es sólo una cuestión de valores, sino de supervivencia. El desarrollo sostenible afecta directamente al interés particular de las grandes, medias y pequeñas empresas. Sin esto, es imposible ser competitivo en el mercado a medio y largo plazo.

Estos últimos años las empresas han experimentado dos riesgos, el regulatorio y el reputacional, los cuales van a seguir incrementándose y afectando a su existencia.

El riesgo regulatorio se traduce en las nuevas legislaciones y regulaciones que poco a poco aparecen y condicionan nuestras acciones. Este ha sido el inicio, pero cada vez más existirán nuevas leyes o medidas de actuación o prevención en la actividad empresarial, sea en el sector público o sector privado. Ejemplos como las nuevas regulaciones en la generación de emisiones, o las normativas en el reciclaje o la introducción de unos estándares y controles laborales hacen real esta situación.

El riesgo reputacional es más evidente ahora que muchas marcas las empresas se enfrentan a situaciones de riesgo y crisis con sus diferentes grupos de interés. Vivimos en una era donde la información está a un sólo clic, donde la transparencia es uno de los valores más valorados por consumidores, donde ellos se informan cada vez más, y generan contenido sobre las marcas en las redes sociales de forma muy activa. En un mundo en el que estas cosas pasan de un día para otro, las marcas necesitan gestionar su marca de forma inteligente y coherente, y sobre todo respetando los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. El capital reputacional será más grande en los negocios que sepan respetar la sostenibilidad, consolidando su empresa hacia un presente y futuro sostenible.

Por todos estos motivos, las empresas que desde el minuto 0 hayan sido conscientes de estos riesgos, adaptándose a ellos y priorizando la reducción de su huella en el deterioro del planeta, contarán con mayores beneficios y ventajas competitivas. Los negocios que aún no se hayan sumado a esto, aún están a tiempo, pero es decisión suya hacerlo con la mayor implicación posible.

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