Cómo hacer un buen naming

Para saber como hacer un buen naming de empresa es importante hacer uso de técnicas que fusionen el proceso creativo de investigación conceptual junto con el proceso estratégico de análisis del briefing

El naming suele ser la primera toma de contacto con el cliente, ya sea visual o fonéticamente. Por ese motivo, debe llamar la atención al cruzarse por nuestro camino a la vez que describir de forma breve y concisa cuál es la visión y misión de la marca, y todo esto en cuestión de segundos. Si fuéramos conscientes de la importancia perceptiva de esos primeros instantes en los que escuchamos o vemos una denominación, nos tomaríamos mucho más en serio ésta decisión.

Para crear un naming de empresa que sea memorable y exitoso no sirve con dejar la elección al azar o casualidad, sino todo lo contrario. Las técnicas para crear nombres de marcas deben fusionar el proceso creativo de investigación conceptual junto con el proceso estratégico de análisis del briefing y de los datos recaudados.

Una vez entras en el proceso interno de creación de la denominación debemos definir qué caminos y rutas conceptuales explorar para dar con el nombre que busca nuestro cliente. Para ello va bién realizar mapas conceptuales con los que establecer territorios en los que adentrarnos para construir las denominaciones.

Así que para hacer las cosas bien hechas es de vital importancia delegar el trabajo a gente experta en el sector, como son las agencias de naming. Ellos cuentan con la metodología necesaria para crear el nombre de empresa más adecuado a su público objetivo y posicionamiento.

Premisas clave en naming para empresas

Hoy en día existe de todo, así que ante tal saturación en el mercado de marcas es imprescindible para generar nombres de productos o servicios contar con un creador de nombres de empresa que te asegure una denominación fácil de recordar y que se distinga del resto.

A continuación enumeramos algunas de las cuestiones más influyentes usadas por la mayoría de empresas de naming para elegir un buen naming:

  • Representar la personalidad intentando hacer referencia a las características y valores de tu marca. Es muy difícil sintetizar toda esta carga de información en un solo término, por eso debemos realizar un proceso de conceptualización y análisis del entorno para finalmente ir descartando toda la información superflua y quedarnos únicamente con aquello esencial.
  • Pensar en sus audiencias, tanto en las internas, generalmente formada por los empleados de la empresa, y las externas, qué incluye principalmente clientes, distribuidores y líderes de opinión, y al ser posible contar al máximo con su opinión.
  • Memorable. El objetivo principal para un generador de nombres de empresa es que el naming en cuestión destaque y se identifique en el mapa de nombres de su sector. Por ello debe ser fácil de recordar y mencionar.
  • Libre de connotaciones negativas. Cada vez más debemos pensar en cómo hacer un buen naming para el mercado internacional. Es probable que en un principio no sepamos cuál será el recorrido de la marca, pero siempre cabe la posibilidad de crecer con el paso del tiempo, y aunque nos movemos en la incertidumbre del futuro debemos pensar el naming para que funcione en otras culturas e idiomas sin transmitir un mal significado.
  • Revisa y comprueba su iconicidad lo máximo posible. Se trata de la parte más aburrida y menos gratificante, ya que ahí es cuando la mayoría de propuestas desaparecen. Para ello no vale solo con buscar tu dominio web, lo cuál será casi imposible, hay que investigar con calma utilizando diversos buscadores sin que se te escape ni una. Seguidamente comprueba su viabilidad registral con abogados especializados, y si está libre, haz una última búsqueda sobre internet.

Cuando los candidatos hayan pasado todos estos filtros es muy probable que antes de presentarlo ya haya un caballo ganador, y así es como generalmente puedes notar que el cliente se enamora a primera vista del mejor candidato.

Quizá al iniciar el proceso de creación de la denominación es difícil darse cuenta de que lo que tienes delante es el nombre de marca más adecuado a tu proyecto, pero una vez lo dejas reposar y verás que no puedes olvidarlo.

Somos partidarios de pensar que el proceso de denominación es mucho más que fabricar nombres, el quid de la cuestión es tener el olfato adecuado para saber encontrarlos.

Cómo crear un buen naming para tu proyecto de marca

Conseguimos crear un buen naming para tu proyecto investigando las verdades internas de la marca, conecta con los usuarios con eufonía y aportando viabilidad en el espacio digital y registro de marca

El naming es una de las decisiones más importantes para impulsar tu negocio. Piénsalo bien, solo lo vas a elegir una vez. El naming puede situar tu marca en una buena posición, pero también puede condenarla al fracaso.

Como nos gusta decir en Comuniza, el naming son las primeras letras de la historia de una marca.

El objetivo del naming es decir mucho con muy poco. Un naming es un resultado en alrededor de 10 letras que facilitan la identificación de una marca. Pero, también, es un proceso estratégico y creativo que destila los atributos, valores, horizontes y personalidad de marca.

¿Qué debe tener un buen naming?

El mejor naming es el que funciona. Perdona esta obviedad nominológica, pero a veces es necesario recordarlo. El naming que funciona es el que responde a las verdades internas de la marca, conecta con los usuarios con eufonía y tiene el suficiente espacio digital y legal para crecer.

Un buen naming debe ser único. Y duradero. Y coherente con los valores de la marca. Y legible y fácil de pronunciar. Y capaz de evitar las asociaciones negativas. Y fácil de recordar. Y con la capacidad de ser notorio. Y…

En Comuniza hemos desarrollado más de 100 denominaciones corporativas y comerciales para todo tipo de clientes y sabemos de la dificultad de dar con la tecla. Más que una pócima mágica, es un proceso de trabajo en el que construimos letra a letra, significado a significado. Cada proyecto implica bucear en el cliente y en sus usuarios para comenzar de nuevo una y otra vez. No sirven las creatividades previas, aunque la experiencia juega un papel fundamental para saber qué rutas creativas funcionarán y cuáles no.

Técnicas para crear un naming creativo

La nominología tiene tantas técnicas como resultados posibles. En nuestro equipo especializado en naming algunos usamos sistemas de trabajo estructurados, otros usamos un método de generación de denominaciones más flexible. Todos buscamos el resultado óptimo, que de eso se trata. En el camino tal vez usemos algunas de estas técnicas para construir el mejor naming:

– Brainstorming o lluvia de ideas: Proceso de trabajo que lista el máximo número de conceptos asociados a la marca por parte del equipo creativo. Este listado posteriormente se filtra y clasifica para ordenar las posibles rutas creativas que mejor puedan representar los valores de la marca.

– Inmersión creativa: Consiste en alejarse del puesto de trabajo y profundizar en los contextos vitales en los que la nueva marca va a vivir. La inmersión creativa implica ponerse en los zapatos de los usuarios y comprender sus motivaciones y expectativas como un miembro más de esa comunidad.

– Asociación forzada: Nuestra cabeza funciona por categorías mentales y esta técnica busca caminos laterales para describir una marca. Las asociaciones rastrean similitudes con otros contextos y categorías de mercado para potenciar las nuevas ideas.

– Copia creativa: La copia creativa es una técnica que consiste en coger como punto de partida, para la elección de un buen nombre, otras denominaciones de marcas que se asemejen a la marca que queremos crear. Reinventar un nombre a partir de una idea. Es una ruta arriesgada.

¿Qué tipologías de naming existen?

Aunque un nombre es un nombre, la construcción técnica puede clasificarse de varias formas. Sin ánimo de hacer un listado universal sobre tipologías de denominación comercial o corporativa, los recursos estilísticos más frecuentes para generar un nombre de marca son los siguientes:

Representativos: Representan la propuesta de valor de una marca, muy centrados en la oferta de producto o servicio. Son nombres que reducen a cero las posibilidades que el usuario no entienda la categoría de mercado de la marca. Por ejemplo, Burger King, Toys’R’us o Easy Jet.
Acrónimos: Abreviaturas del nombre descriptivo. Uno de los clásicos más habituales en la primera mitad del siglo pasado. Por ejemplo, ASICS, Iese, BMW o RENFE. Seguro que lo están pensando, lo que antes era un acrónimo ahora se ha convertido en una marca que muchas veces oculta ese pasado desplegado.
Neologismos: Creación de una nueva palabra que no existe en el diccionario. Esta construcción puede construirse a partir de la suma de otras dos palabras o por los prefijos o sufijos de fantasía. Por ejemplo, Wegal, a partir de la contracción de “We are legal”.
Comprometidos: Denominaciones que transmiten un estilo, un modo de comportarse, una creencia que genera personalidad. Por ejemplo, Dove o Euphoria.
Expresivos: Expresan un sentimiento como la felicidad o el amor. Por ejemplo, Kinder Sorpresa o el perfume Amor Amor de Cacharel.

Pero, recuerda, la creación de un nombre no empieza ni acaba con tener 10 letras con las que estés satisfecho. Es importante tener en cuenta que tu nombre no esté registrado en su actividad en las oficinas de protección de marca en las que actúe geográficamente y que disponga del suficiente espacio digital disponible para operar, tanto en el dominio web como en las redes sociales.

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